Oda para mí

2016-08-14 16.22.24

Hay olores que se quedan impregnados en la piel.
Aromas que cargo
alrededor del cuello
y que prenden como cuentas
que muestro al caminar.
Deberían hacerme el camino más difícil;
al contrario me han servido
para saber con más certeza
qué tipo de senderos
conllevan a peligros
de los que me quiero deshacer.

Sin embargo, hay unas que no se ven.
Y también hay otras que no quiero mostrar.
He tratado de esconderme
de lo que no me gusta
sólo para encontrarme
conmigo en el mismo cuarto
frente a frente.

¿Pero por qué debería estar avergonzado
de lo que mejor sé hacer?
Si tengo un corazón tan grande,
¿por qué tener un solo espacio reservado
si hay espacio para tanto?

Si lo que puedo hacer
es que los demás se vuelvan a sentir humanos,
¿por qué no dar lo más sincero de mi ser?
Sin miedos,
sin complejos,
sin expectativas.

A lo largo de mi vida he conocido a unos
que sólo se aman a sí mismos,
pero también a otros que disfrutan
de dos almas expuestas
que se contemplan sin hacer nada
bajo la blancura de las sábanas.

Pero ésos han sido muy pocos.
Y quizá son ésos los que más me quedo.
Los que más disfruto,
los que más recuerdo.
Los perfumes que dejo en mi memoria intactos
para que no se evaporen con el tiempo.

2016/08/15

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