Cosas que uno siente pero nunca dice

Cosas que uno siente pero nunca dice

Hay cosas que uno siente pero nunca dice;
pareciera muchas veces que son indescriptibles.
Son luciérnagas vendadas
transitando el interior:
iluminando los caminos
entre las sombras y el dolor.

Hay cosas que uno siente pero nunca dice;
resquicios de memoria
que se han hecho pedazos.
Fragmentos de un espejo destruido
que no nos dice
cómo podemos restaurarlo.

Hay cosas que uno siente pero nunca dice
porque tiene el corazón apachurrado
entre recuerdos.
Utopías ingenuas del futuro,
malentendidos en el ayer abandonados.
Sentimientos confundidos
entre sudores fríos palpitando.

Hay cosas que uno siente pero nunca dice,
porque están en otro idioma.
Expresiones que sólo salen de los ojos
y que vuelan a las nubes
y nunca vuelven a nosotros.

Hay cosas que uno siente pero nunca dice,
porque amar nos deja afónicos.
Hace transparentes las palabras
que en otras situaciones
tendrían que sonar como las lágrimas.

Hay cosas que uno siente pero nunca dice,
porque el presente tiene la ilusión de ser eterno.
Veinticuatro horas no son suficientes
para soñar despierto,
pero tampoco necesarias
para continuar durmiendo.

Hay cosas que uno siente pero nunca dice,
y también cosas que uno dice pero nunca siente.
Mentiras escondidas en la punta de la lengua
que se sienten más fáciles de pronunciar
pero que a la larga
no valen la pena.

17/01/2016

Un comentario en «Cosas que uno siente pero nunca dice»

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